Tecnología: Pieza Clave en la Contabilidad

A lo largo de nuestra carrera profesional, y para aquellos que nos iniciamos laboralmente hace muchos años atrás, el uso de la tecnología facilitó nuestro trabajo y la forma de presentar información. Recuerdo que a inicios de los 90’s, la herramienta tecnológica más usada por los contadores (por lo menos en esta parte del continente) era una calculadora acompañada de una cinta de papel. Los cierres contables por lo general, (muchas veces cada 3 meses) eran bastante sacrificados, ya que para obtener los balances y poder presentarlos a la gerencia se requería de largas jornadas de trabajo.

Conforme pasó el tiempo (y muy rápidamente), llegó la modernización en los sistemas de contabilidad, varios de ellos desarrollados en lenguaje DOS. Estos sistemas tenían la ventaja de contar con reportes en hoja de cálculo, lo que conllevaba a que el contador también requiera tener conocimientos de hojas de cálculo y algo de programación en DOS para solucionar los errores contables, y de esta manera facilitar la preparación de los balances y reportes para la Gerencia.

En años posteriores, con la globalización de las empresas y la alta competencia de las mismas, aparecieron en el mercado los famosos ERP (Enterprise Resource Planning por sus siglas en inglés), siendo las más comerciales Oracle y SAP. Estas plataformas tecnológicas brindaban diversa información tanto financiera como de gestión.

Ahora nuestro ente fiscalizador (SUNAT) no se queda atrás y requiere desde hace algunos años que los contribuyentes presenten su información en distintos formularios (virtuales) que facilitaría su actividad revisora. Además, desarrollaron (y siguen en proceso de mejora) plataformas web para que los reportes de libros contables se realicen por este medio y tengan un mayor y mejor control sobre los contribuyentes.

Ante todo este avance tecnológico  y de procesos automatizados, seguimos (en algunos casos) teniendo el mismo problema: continuar con las amanecidas en los cierres contables. A veces creo que nosotros los contadores buscamos (inconscientemente) las largas jornadas de trabajo para no “perder la costumbre”. Sin embargo, esta mala práctica se ha ido superando fundamentalmente por las siguientes razones:

  1. Entendimiento de las operaciones de la empresa.
  2. Cumplimiento de cronogramas de actividades.
  3. Capacidad técnica y diligencia del equipo de trabajo.
  4. Diseño apropiado para un funcionamiento eficiente de la plataforma tecnológica.
  5. Revisión y validación de los resultados obtenidos.

Es importante establecer los objetivos correctamente para una adecuada práctica contable. La profesión requiere que nuestra participación no sólo involucre cifras, sino también que nuestros números se encuentren acompañados de propuestas claras, además de poder identificar potenciales riesgos y/o contingencias.

Finalmente, es clave que la tecnología nos acompañe y ayude a que nuestro tiempo verdaderamente se destine a trabajo “inteligente” y no a tareas operativas.

Si trabajamos utilizando la tecnología de forma eficiente dejaremos de ser la única y última luz encendida pasada la jornada laboral y nos transformaremos en contadores que brindan soluciones a las empresas.