Ética Profesional

Estuve revisando los código de ética de algunas profesiones, las tradicionales -término que utilizo sólo para distinguirlas de las nuevas carreras que hoy tenemos en las universidades y centros de estudio superior-como son: contabilidad, administración, derecho, ingeniería, docencia, medicina e ingeniería; y en todas encontré un punto común, integridad.

Entonces, cómo explicamos que el comportamiento de muchos profesionales se aleje de ese principio común y básico; no me refiero solamente a los casos por todos conocidos de corrupción, apunto a los comportamientos con los que nos encontramos en nuestro día a día y que muestran una clara falta de compromiso de los profesionales en el desempeño de sus responsabilidades. Esto lo evidenciamos en situaciones cotidianas: la tardanza al centro de trabajo, desconocimiento y falta de interés en actualizarse en temas de su profesión y actividad, hacer uso indebido de los recursos de la empresa, malgastar tiempo con los celulares en mano, etc. No creo que esto sea resultado de la globalización y de la tecnología, me inclino más a pensar que en nuestra sociedad nos hemos olvidado de la esencia de la educación y buenas costumbres.

Los cargos gerenciales, de dirección y de supervisión, tienen un ingrediente adicional, son puestos de confianza, y de acuerdo a las normas actuales, el retiro de esa confianza, sin mediar causa, lleva al despido sin derecho a indemnización. Relaciono la confianza con la integridad y lealtad a una relación laboral y a los principios básicos de negocio. Sin embargo, para algunos empleadores esta confianza se pierde cuando el subordinado se niega, por motivos éticos, a realizar operaciones al margen de nuestra legislación, como son: ingresos no declarados, compra de facturas, personal fuera de planilla,  gastos sin sustento y personales de los accionistas, dueños y gerentes. De estos casos hay muchos, más de los que nos gustaría saber.

Actualmente, muchas empresas están incluyendo en los contratos de servicios clausulas anticorrupción para librarse de la responsabilidad en caso su contraparte no tenga una conducta dentro del marco legal. Por otro lado, la sistematización de las declaraciones de impuestos y demás libros electrónicos por parte de la Sunat, busca entre otras cosas, ejercer mayor control sobre las operaciones de los contribuyentes y controlar la evasión tributaria. Además, los controles internos de las empresas apuntan a evitar colusión y mal uso de sus recursos. Sin embargo, encontramos que todas estas precauciones pueden fallar debido a que “alguien” no hizo su trabajo y no cumplió con su responsabilidad.

Todos los procedimientos, códigos de ética y legislación anticorrupción no funcionan si nuestro comportamiento como personas no está basado en una educación que nos conduzca a tener un comportamiento ético ya sea en la vida profesional o personal; y finalmente, nuestro comportamiento no depende de las reglas, depende de la decisión de cada individuo. El ser humano es la única especie que puede elegir como comportarse.

La integridad no se enseña, se inculca con el ejemplo en casa, son los valores con los que nos forman y se afianzan con nuestras vivencias y experiencias.