Cierre de Estados Financieros Anuales

Por: Juan Bautista López



En muchos países las fechas previstas por la legislación para el cierre contable y fiscal del año, coincide con la finalización del año calendario, esto es, del 1 de enero al 31 de diciembre. Es por ello, a dicha fecha de corte, los contadores se preparan para reportar los estados financieros anuales basados en las Normas Internacionales de Información Financiera, así como la determinación del Impuesto a la Renta1, este último en función a la normativa tributaria.

Dicho trabajo inicia los últimos días de diciembre y se puede extender – en algunos casos – hasta el mes de marzo del siguiente ejercicio. Esas fechas son cruciales para el departamento de contabilidad. Teniendo en cuenta que los accionistas de las empresas esperan conocer a cuánto asciende el rédito de su capital invertido, y qué cifra puede distribuirse por concepto de dividendos. También, el fisco que espera recibir la declaración del Impuesto a la Renta.

Los contadores durante su carrera profesional desarrollan un hábito, que es dejar todo el aliento intelectual en los primeros meses del año para que el cierre anual sea ordenado, pulcro y que cuente con la participación de las otras áreas de la empresa. De esa manera los informes son oportunos, prolijos y de utilidad para la alta gerencia y los accionistas. Posterior a ello, cuando los estados financieros son sometidos a los exámenes de los auditores financieros o la determinación del impuesto anual es fiscalizado por la autoridad tributaria no deberían existir observaciones o discrepancias significativas.

Sin embargo, ¿Por qué en algunas empresas el cierre anual es un viacrucis para el contador? La respuesta es sencilla: Si una empresa no realiza cierres contables mensuales para una correcta presentación de los estados financieros al final del año se acumula trabajo significativo de análisis, actualización y corrección. Un trabajo apropiado durante los cierres mensuales incluye principalmente:

  • Conciliaciones bancarias.
  • Análisis de anticuamiento de cuentas por cobrar y pagar.
  • Análisis de ingresos y gastos.
  • Depreciación y amortización de activos fijos.
  • Registro del deterioro de inventarios u obsolescencia de activos fijos.
  • Provisiones por deterioros de activos financieros, contingencias, cartera de cobranza dudosa, entre otros.
  • Determinación del Impuesto a la Renta Corriente y Diferido con los resultados parciales.

Si estas actividades se realizan de manera mensual, no debería existir una carga significativa que impida concluir el cierre de los estados financieros anuales durante el mes de enero del año siguiente. Si al finalizar febrero su empresa aún no ha completado el cierre de los estados financieros al 31 de diciembre de 2025, resulta recomendable revisar el proceso contable-financiero junto con la gerencia financiera, ya que podrían existir ineficiencias o aspectos que requieren mejora.

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En Perú, el impuesto que grava la renta empresarial se denomina Impuesto a la Renta. En otros países se puede conocer como Impuesto a las Sociedades o Impuesto a las Ganancias.
 

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