Cuando los riesgos cambian más rápido que los controles: el reto de la auditoría interna


Cuando los riesgos superan los controles: reflexiones para la auditoría interna a partir de la rotura de un ducto de GLP en Perú

Los recientes eventos ocurridos en Perú relacionados con la rotura de un ducto de gas licuado de petróleo (GLP) han vuelto a poner sobre la mesa una realidad que las organizaciones no siempre internalizan con suficiente profundidad: los riesgos son dinámicos, evolucionan constantemente y, cuando se materializan, pueden generar impactos operativos, económicos, sociales y reputacionales significativos.

Más allá de analizar las causas técnicas o responsabilidades particulares, este tipo de eventos invita a reflexionar sobre el rol que cumplen las áreas de control dentro de las organizaciones, especialmente la auditoría interna.

Tradicionalmente, la auditoría interna ha sido percibida como una función enfocada en evaluar el cumplimiento de políticas, procedimientos y controles establecidos. Sin embargo, el entorno actual exige que esta función evolucione hacia un rol mucho más anticipativo y estratégico, capaz de identificar riesgos emergentes antes de que se conviertan en incidentes de alto impacto.

En este contexto, la auditoría interna tiene una oportunidad clave de generar valor mediante tres enfoques fundamentales.

Primero, fortalecer la evaluación de riesgos críticos.

Las áreas de auditoría deben ir más allá de revisar controles existentes y participar activamente en la identificación de riesgos estratégicos y operativos que podrían comprometer la continuidad del negocio o generar impactos en la seguridad de las personas y el medio ambiente.

Segundo, incorporar una visión preventiva.

La auditoría interna puede aportar valor cuando analiza tendencias, identifica señales tempranas de alerta y evalúa si los mecanismos de monitoreo de riesgos realmente están funcionando. Esto implica revisar no solo si los controles existen, sino si son suficientes frente a escenarios de alta criticidad.

Tercero, evaluar la resiliencia organizacional.

Las organizaciones no solo deben prevenir incidentes, sino también estar preparadas para responder ante ellos. En ese sentido, la auditoría interna puede revisar la efectividad de los planes de contingencia, protocolos de respuesta a crisis y mecanismos de comunicación frente a eventos inesperados.

Hoy más que nunca, los riesgos no permanecen estáticos. Cambian con la tecnología, con las condiciones operativas, con el entorno regulatorio y con la propia complejidad de las organizaciones.

Por ello, el verdadero desafío para la auditoría interna no es únicamente revisar el pasado, sino contribuir activamente a que las organizaciones estén mejor preparadas para enfrentar el futuro.

Eventos como el ocurrido en Perú nos recuerdan que detrás de cada incidente relevante no solo hay una falla puntual, sino también una oportunidad para fortalecer los sistemas de gestión de riesgos y los mecanismos de control.
 

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